¿Cuál es la residencia habitual del menor en un caso internacional?

A la hora de iniciar un divorcio en España de extranjeros casados en el extranjero hay que fijar, entre otras cosas, cuál será la residencia habitual de los hijos menores de edad. En los siguientes párrafos comentaremos las líneas generales de la legislación de la Unión Europea y la interpretación que hace el Tribunal de Justicia de la Unión Europea respecto a este concepto.

La determinación de la residencia legal de un menor es muy importante para los supuestos de derecho de familia internacional. Permite saber qué juez será el competente para decidir sobre cualquier medida que afecte al menor.

La residencia del niño o adolescente se determina principalmente por el lugar donde tiene su domicilio y sus vínculos más estrechos. Estos vínculos suelen fijarse por el colegio, donde tiene la sanidad pública y donde hace su vida en general.  Hay supuestos donde es bastante claro. Por ejemplo, padres que residen en el Reino Unido y deciden poner fin a su relación de mutuo acuerdo. En su convenio de divorcio se determina que la madre española pueda trasladar la residencia del niño, de doble nacionalidad inglesa y española, a España.  Una vez llegados a España, la madre se empadrona en una de sus propiedades junto al menor, matricula al niño en el colegio público más cercano y, entre otras gestiones, le saca la cartilla sanitaria. Transcurridos ocho meses, el padre obtiene un ascenso laboral con un aumento bastante considerable de salario. La madre, entonces, se plantea una modificación de las medidas acordadas en su día, ante este cambio de circunstancias, para pedir un aumento de la pensión de alimentos para que el niño pueda acceder a un colegio internacional cuyo coste es más elevado. A pesar de que la primera sentencia era de un juez inglés, la modificación, tras el traslado de residencia del menor, debe plantearse ante el juez español.

Ahora bien, hay otros casos donde no está tan claro. Pongamos el supuesto de que los progenitores, ambos españoles, residentes en Canadá deciden dar por finalizada su relación y tienen una bebé, una niña de meses. El padre persiguiendo nuevas oportunidades laborales traslada su residencia a Sudáfrica. Deciden verbalmente que el primer año la niña se quedé en Canadá con la madre. Tras el primer año, deciden pasar las semanas de vacaciones en España para que sea visitada por los abuelos, todos españoles. Ahí la niña pasa tres meses en casa de los abuelos maternos donde la empadronan, mientras la madre regresa a Canadá para empezar su nuevo trabajo y el padre a Sudáfrica. Deciden antes que, tras el período estival, la niña pase a residir con el padre seis meses en Sudáfrica. Tras esos seis meses, el padre devuelve a la niña a la madre en España que regresa a Canadá. La madre entonces se plantea presentar unas medidas de guarda y custodia en los Juzgados para formalizar la situación, pero no sabe a qué país debe acudir. En esos casos complicados, es vital el contar con el asesoramiento de un abogado especialista en derecho de familia internacional.

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