Vuelta al cole: ¿computan los gastos escolares en la pensión de alimentos?

Habida cuenta de que el inicio del curso escolar conlleva un gasto medio de alrededor de 300 euros por niño, según algunas estimaciones, con el regreso a las aulas pueden surgir disputas entre progenitores divorciados en torno a la responsabilidad sobre el pago del material escolar de sus hijos. Como abogados especialistas en derecho de familia podemos arrojar luz sobre esta cuestión.

Partimos de la base de que todo gasto necesario para la educación del hijo forma parte inequívocamente del concepto de alimentos, tal y como recoge el artículo 142 del Código Civil, también pasada la mayoría de edad mientras no haya terminado su formación “por causa que no le sea imputable”.

Las desavenencias suelen estar relacionadas con determinar si son ordinarios o extraordinarios los gastos escolares, o una parte de ellos, como es el caso del esfuerzo correspondiente a la ‘vuelta al cole’. Considerarlo como un gasto extraordinario puede resultar menos gravoso para la persona obligada a prestar alimentos, puesto que en lugar de integrarse el importe directamente en la pensión de alimentos que se paga periódicamente, se dividiría la carga al 50% entre ambos progenitores.

Cabe tener en cuenta que la distinción de gastos ordinarios y extraordinarios no está contemplada explícitamente en el Código Civil, si bien ha quedado ampliamente asentada en la jurisprudencia. Añadiendo el hecho de que el criterio para establecer el importe de la pensión de alimentos depende de cada juez y no está estrictamente sujeto a un baremo oficial –aunque el Consejo General del Poder Judicial ha elaborado una tabla orientativa–, se abre la puerta a que en ocasiones una sentencia no tenga en cuenta los gastos escolares en dicho cálculo y los aboque a ser considerados como extraordinarios.

Sin embargo, la doctrina del Tribunal Supremo es meridianamente clara al respecto: en la sentencia 579/2014 se establecía que los gastos originados por el comienzo del curso escolar son gastos ordinarios, puesto que se producen de forma periódica en una fecha conocida y con una cuantía aproximadamente previsible. Por el contrario, la categoría de gasto extraordinario solo es aplicable a aquellos imprevisibles, que “no se sabe si se producirán ni cuando lo harán”. Esta doctrina ha sido aplicada y ratificada en sentencias posteriores del Supremo como la 557/2016 y la 500/2017.

De esta manera, todo gasto necesario para la educación del hijo debe ser tenido en cuenta para el cálculo de la pensión de alimentos, incluidos los de principio de curso. Para esclarecer cualquier cuestión legal relacionada con la manutención de los menores, puede contar con el asesoramiento de ICN LEGAL, donde contamos con un amplio bagaje en las cuestiones de derecho de familia.

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