Una historia de ‘piratas’ del siglo XXI

Abril del 2016. Los medios de comunicación sacan a la luz los Papeles de Panamá, una de las mayores filtraciones informativas de la historia. Documentos confidenciales custodiados por la firma de abogados panameña Mossack Fonseca revelan una lista de sociedades offshore, inscritas en paraísos fiscales, entre cuyos propietarios y administradores se encuentran múltiples personajes famosos y líderes políticos.

Para la opinión pública, el objetivo principal de la constitución de dichas compañías era la evasión fiscal, es decir, la ocultación de riqueza para no pagar los debidos impuestos donde correspondían. En sentido estricto, las sociedades offshore son aquellas que se constituyen bajo una jurisdicción extranjera en la que la empresa no tiene actividad. Se asocian de forma muy estrecha con los paraísos fiscales porque la mayoría de estas sociedades se crean en territorios con nula o baja tributación para los no residentes.

Las primeras operaciones offshore datan del siglo XVII y eran llevadas a cabo en ciudades portuarias de colonias inglesas en las que se ofrecía protección a los piratas. Estos podían depositar ahí sus botines a cambio de un porcentaje del producto de su piratería. Posteriormente, a principios del siglo XX, se inician de una manera formal en Suiza, amparada por su secreto bancario. El término actual offshore empieza a utilizarse en EE.UU., en los años 30, a consecuencia de la utilización, como centros financieros, de islas situadas fuera de sus fronteras para reducir la carga impositiva.

En la actualidad, las empresas multinacionales, a la hora de planificar su fiscalidad internacional, tienen la posibilidad de optar entre diferentes jurisdicciones para la constitución de sus sucursales, filiales, establecimientos, etcétera. Por supuesto dicha elección está orientada a reducir sus costes finales y, una vez encontrado el territorio ideal con la menor carga impositiva posible, lo lógico es emplear  una sociedad offshore. Además, una de las principales consecuencias de la globalización de la economía ha sido la generación de competencia fiscal entre los países que han reducido la fiscalidad para los no residentes con la finalidad de atraer capital extranjero.

Los paraísos fiscales

Ahora bien, hace ya algún tiempo que el término de sociedades offshore se asocia de forma exclusiva a aquellas compañías que se constituyen en los denominados paraísos fiscales. El término paraíso fiscal proviene de una expresión sajona, tax haven, que ha sido traducida de forma poco ortodoxa por paraíso fiscal, cuando realmente quiere decir refugio fiscal. Para que una jurisdicción pueda considerarse como paraíso fiscal, laOCDE,ya en la década de los 90, apuntó que era requisito sine qua non la nula o baja tributación (inferior al 10%) a los bienes y rentas de no residentes.

A nivel nacional, se ha de destacar la Disposición adicional primera de la Ley 36/2006, de 29 de noviembre, de medidas para la prevención de fraude fiscal, que considera paraísos fiscales los que se determinen reglamentariamente según los criterios de la OCDE. La lista original abarcaba en su día casi 50 países y su número ha ido disminuyendo año tras año. Territorio offshore y paraíso fiscal, por tanto,no tienen por qué ser sinónimos. Precisamente el país que está ahora en el epicentro mediático, Panamá, nos sirve para ilustrar esta afirmación. Panamá suscribió con España un convenio de doble imposición con cláusula de intercambio que fue firmado el 7 de octubre del 2010 y entró en vigor el 25 de julio del 2011. Por tanto, hace años que Panamá ha salido de la lista de paraísos fiscales de España. Así que, en general, puede afirmarse que, a menos que sea para una planificación fiscal internacional, los fines con los que se constituye una sociedad offshore parecen, a primera vista, espurios. Y eso es porque normalmente las sociedades offshore son empresas que se registran en un paraíso fiscal para evadir impuestos, considerándose la evasión fiscal como el incumplimiento de la norma tributaria a través de la ocultación de rentas y riqueza.

En la actualidad, y tras la noticia de los Papeles de Panamá, la mayoría de ciudadanos que vivían en los infiernos ha tomado conciencia de que existen paraísos donde ciertos ricos esconden sus botines para evitar pagar impuestos. Y ya sabemos que la falta de recaudación de impuestos es un perjuicio para toda la sociedad pues repercute negativamente sobre los servicios públicos y las prestaciones sociales. En fin, la constitución de sociedades offshore en paraísos fiscales, que no sea paraunaplanificación fiscal internacional, evita la construcción de un mundo mejor.

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