La suspensión de la pensión de alimentos por falta de ingresos

En una publicación anterior enmarcada en nuestros servicios como abogados especialistas en derecho de familia, repasábamos aquellas normas que determinan las posibilidades para cesar el abono de la pensión de alimentos correspondiente a los hijos tras un divorcio. Un aspecto destacable es que todas las condiciones previstas a tal fin –según lo recogido en el artículo 152 del Código Civil– están vinculadas directamente al beneficiario o alimentista y no al obligado a prestar alimentos, con una única excepción: las situaciones en las que este último, a causa de una reducción de su fortuna, no pudiera hacer frente a los pagos “sin desatender sus propias necesidades y las de su familia”. Hoy vamos a ahondar en lo que implica esta provisión en la práctica.
 
Lo primero que cabe aclarar es que en la jurisprudencia se ha encuadrado la posibilidad de suspender el pago como una medida excepcional y, en todo caso, de carácter temporal: una suspensión y nunca una supresión. En este sentido, se cita habitualmente el mandato constitucional, recogido en el artículo 39 de la Carta Magna, que determina la obligación de los padres de prestar asistencia de todo orden a los hijos. De esta manera, los criterios para conceder una suspensión se circunscriben a situaciones acreditadas de extrema pobreza que impidan por todos los medios hacerse cargo de los pagos.
 
Cabe resaltar dos cuestiones adicionales asentadas en la jurisprudencia y que contribuyen a delimitar las circunstancias de una suspensión de la prestación. La primera es la noción de que cualquier tipo de fuente de ingresos a la que tenga acceso el interesado debe ser utilizada en primer lugar para hacer frente a estas obligaciones, incluso cuando se trate del apoyo que a él le presten familiares u otras terceras personas. Una sentencia del Tribunal Supremo de 15 de julio de 2015 contempla que incluso cuando se conceda una suspensión temporal, “la más mínima presunción de ingresos, cualquiera que sea su origen” sería suficiente para la vuelta al régimen habitual de pagos. Hay que recordar que el nivel de vida de una persona no solamente se cifra por sus ingresos, sino también por los gastos que haga.
 
Otro concepto importante es el del mínimo vital. En diversas sentencias relativas a disputas sobre la falta de ingresos del progenitor, los tribunales establecen una cantidad que habría de suponer el mínimo imprescindible para cubrir las necesidades del beneficiario. Se trata en la práctica de una solución que busca el equilibrio entre la obligación de prestar alimentos y la falta de ingresos.
 
Si se ha encontrado con un conflicto relacionado con el pago de la pensión de alimentos y quiere contar con la asistencia de abogados especialistas en derecho de familia para poder analizar su situación de forma exhaustiva, no deje de remitir su consulta al equipo de abogados exjueces de ICN LEGAL.