El universo Kukuxumusu. ¿Qué cede un autor cuando cede su obra?

El pasado 9 de febrero se celebró en el Juzgado de lo mercantil 1 del Palacio de Justicia de Navarra, la vista oral del juicio que enfrenta a Kukuxumusu con su fundador, Mikel Urmeneta. En cinco días, las partes deberán presentar por escrito sus conclusiones valorando la prueba practicada. La sentencia que se dicte decidirá (en primera instancia) el destino de la nueva empresa fundada por Urmeneta: Katuki Saguyaki.

A pesar de tratarse de hechos ya conocidos por el lector merece la pena reseñar brevemente la génesis de este contencioso.

Ricardo Bermejo, dueño del 66% de Kukuxumusu, adquirió, en virtud de una serie de contratos de cesión firmados entre 1994 y 2013, los derechos patrimoniales de 15.000 dibujos que constituyen el denominado universo Kukuxumusu. Urmeneta abandonó la empresa a principios de 2016 para fundar una nueva marca, Katuki Saguyaki, que se iba a dar a conocer en los sanfermines del pasado año.

Sin embargo, en vísperas de la festividad pamplonesa Kukuxumusu presentó una demanda por infracción de derechos de propiedad intelectual contra Urmeneta y la mercantil Hombre de paja SL propietaria de la nueva marca. Katuki Saguyaki, reproducía, alegaban, dibujos que, para Bermejo, pertenecen al universo Kukuxumusu.

Un Auto de fecha 28 de junio de 2016 estimaba la petición de medidas cautelares de la empresa demandante prohibiendo la reproducción, comunicación pública o transformación de estos dibujos.

Quedaba pendiente la vista del procedimiento principal que, como decíamos al principio de este artículo, acaba de celebrarse en la capital navarra.

Leyendo los titulares de los medios que se han hecho eco de esta noticia uno puede tener la impresión de que se está discutiendo, bien la autoría de personajes como el toro Testis o la vaca Tetis, bien la propiedad de estos. Muchos artistas han manifestado públicamente su inquietud. Fernando Vicente, un ilustrador madrileño comentaba a “El País” en un artículo de 8 de julio de 2016: "Bastante nos cuesta labrarnos un estilo propio a lo largo de los años como para que te digan por ley que no puedes seguir con él". Como constataba en otro artículo que escribí sobre este contencioso, lo que causa inquietud entre artistas y diseñadores gráficos es si el efectuar una cesión patrimonial de una de sus creaciones supone, en la práctica, “olvidarse” del estilo con que dicha creación está plasmada.

Pero, ¿es realmente así? ¿Ha cedido Urmeneta su estilo además de sus dibujos? ¿Podrá seguir utilizando los populares personajes que ha creado? ¿Qué cede un autor cuando cede su obra?

Para contestar esta pregunta lo mejor es empezar por el principio. Y el principio es la obra. La obra es el producto original de la creación del artista (artículo 10 TRLPI). Pero la obra es un bien inmaterial. En otras palabras, no se identifica con el soporte material en que ha sido plasmada. Un dibujo es mucho más que el papel en el que ha sido trazado, pero necesita de este soporte para poder ser comercializado. Por eso la doctrina distingue entre el corpus mysticum (el dibujo) y el corpus mechanicum (el papel) de la obra. Adquirir el corpus mechanicum no significa adquirir derechos de explotación sobre la obra. Así lo dice el artículo 56. 1 TRLPI. Para adquirir derechos de explotación sobre la obra el autor tiene que transmitirlos, tiene que cederlos expresamente.

¿Qué derechos puede ceder un autor? La creación de una obra original confiere a su autor dos tipos de derechos: los derechos morales y los derechos patrimoniales (artículo 2 TRLPI). Los primeros son derechos personalísimos, lo que significa que no pueden ser renunciados ni enajenados. El objeto de estos derechos es proteger a la persona del autor a través de su obra (CÁMARA ÁGUILA). Garantizan, principalmente, el reconocimiento de la autoría y la integridad de la obra (artículo 14 TRLPI).

Los derechos patrimoniales aglutinan las posibilidades de explotación o disfrute económico derivadas de la utilización de la obra. Son el derecho de reproducción (artículo 18 TRLPI), el derecho de distribución (artículo 19 TRLPI) o el de comunicación pública (artículo 20 TRLPI) por citar los más representativos. Solo estos derechos pueden ser objeto de cesión.

Siguiendo a GETE-ALONSO Y CALERA pueden distinguirse dos tipos de cesión de estos derechos patrimoniales: una conlleva que el cesionario adquiera de forma plena, y con el contenido exacto que tenían, el derecho o derechos de los que era titular el cedente (la autora compara esta cesión a la transmisión de la propiedad ordinaria); la otra supone que el autor y el explotador de la obra pacten las condiciones, la modalidad y la forma en la que la cesión se va a hacer efectiva en el mercado. El cesionario no adquiere la titularidad del derecho sino solo la facultad de explotar la obra dentro de los límites y en la medida en que viene circunscrita en el contrato de cesión.

En ambos casos la Ley (artículos 43 y 45) impone que se haga de forma expresa y con expresión concreta de todas las modalidades de explotación afectadas por la cesión, esto es comunicación, reproducción, distribución o transformación.

Y precisamente es en esta última modalidad de explotación donde radica el problema que preocupa a los dibujantes y diseñadores porqué, si bien es cierto que en la vista el propio Bermejo ha recordado que los contratos de cesión que se firmaron entre Kukuxumusu y Urmeneta no tiene por objeto los personajes “sino los dibujos", por lo que, a su entender, los demandados "pueden dibujar en el estilo que quieran porque es libre, lo que no pueden es utilizar un dibujo cedido a la empresa", no es menos cierto que el Auto de medidas cautelares decía que los dibujos utilizados por los codemandados eran “copias o transformaciones de aquellos que fueron cedidos en exclusiva a la demandante (Kukuxumusu)”.

En la reciente vista se ha subrayado la dificultad de definir cuándo se considera que un dibujo actual es copia de los que obran en poder de Kukuxumusu si se utiliza el mismo estilo y los mismos personajes. Una dificultad de la que todo artista debe ser consciente a la hora de decidirse por la forma en que quiere ceder su obra porqué ¿dónde está la línea que separa el emplear un personaje en un dibujo original y transformar un dibujo protagonizado por ese mismo personaje?

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