El derecho a la nacionalidad por origen en cada país

Cada Estado posee sus particularidades legales en materia de nacionalidad y extranjería, entre las cuales podemos encontrar las normas que determinan quién tiene derecho a adquirir su nacionalidad. En este sentido, pocas cuestiones marcan una línea divisoria tan clara como el criterio en cuanto al acceso a la nacionalidad para las personas en el momento de nacer. Podemos fijarnos en dos conceptos que, como sus nombres latinos indican, hunden sus raíces en el antiguo derecho romano: el ius soli y el ius sanguinis. Como somos un despacho que se vuelca con las personas que necesitan un abogado especialista en derecho internacional, conocemos bien conceptos como estos que hoy repasamos.
 
En términos generales, entendemos por ius soli (“derecho del suelo”) el derecho de toda persona que nazca en un territorio determinado a adquirir la nacionalidad correspondiente al mismo, según lo dispuesto en sus leyes. En contraposición, el criterio de ius sanguinis establece el acceso a la nacionalidad por filiación, adquiriendo el neonato o recién nacido la nacionalidad de sus padres, con independencia a priori del lugar específico de su nacimiento.
 
En la práctica, el ius sanguinis es reconocido con distintas condiciones en la mayor parte de países del mundo, mientras que solo algunos conceden el ius soli, especialmente si lo entendemos sin restricciones. En este sentido, es interesante comprobar que la aplicación de este último es incondicional y se circunscribe fundamentalmente a los países del continente americano, donde suele ser la norma general (uno de los casos más conocidos es el de Estados Unidos, donde uno es norteamericano por el mero hecho de nacer en cualquiera de sus estados, con independencia de la nacionalidad de sus padres). No obstante, como le puede detallar un abogado especialista en derecho internacional, otras diversas naciones sí conciben algunos escenarios concretos o excepcionales en los que no se otorga per se la nacionalidad del país a los nacidos en su territorio de padres extranjeros. España es uno de ellos, pues aplica el ius sanguinis.
 

El derecho a la nacionalidad española de nacimiento

 
¿Cuáles son las condiciones que rigen esta cuestión en España? De acuerdo con el artículo 17 del Código Civil, junto con el reconocimiento pleno del ius sanguinis (“son españoles de origen los nacidos de padre o madre española”), se reconocen algunas instancias muy específicas de derecho a la nacionalidad para niños nacidos en España sin ningún progenitor español. Son las siguientes: que uno de sus padres naciera también en España pese a carecer de nacionalidad, que ninguno de los padres posea una nacionalidad, que la legislación de sus respectivos países no otorgue una al hijo o que no se conozca la identidad de ninguno de los padres. Y es que no hay que olvidar el derecho de todo niño a una nacionalidad. 
 
Por supuesto, más allá de los derechos de nacimiento, existen diversos mecanismos previstos para la adquisición de la nacionalidad española y en ICN LEGAL siempre puede encontrar a un equipo de abogados exjueces capacitado para asesorarle de forma pormenorizada a este respecto.